miércoles, 4 de marzo de 2015

Ecología - Digno de imitar: Un Pequeño pueblo de Alemania produce seis veces más energía de la que consume.

Un lugar en el que toda la energía provenga de fuentes renovables parece sacado de una película de ciencia ficción, pero, aunque no lo creas, en realidad sí existe. No es una gran ciudad ni la más moderna, de hecho, es un pequeño pueblo de unos 5,000 habitantes a unos 100 km de Munich en Alemania. La pregunta es ¿podríamos imitar esto en Argentina y en nuestro San Pedro?.
Los aerogeneradores son fundamentales para el proceso. Foto ecourbano.org.ar.
Navegando por la web e investigando en revistas encontramos cosas impresionantes, pero aquellas que tienen en cuenta nuestra ecología son dignas de imitar. Veo Verde y ecourbano.org.ar nos llevan a un pequeño poblado alemán; uno como casi todos los pueblos de la región, pero al entrar a Wildpoldsried podrás observar sus siete aerogeneradores en las colinas, también los paneles solares instalados en los techos de las casas y establos. Como en todo pueblo, donde hay vacas, hay estiércol; pero no imaginas que de él se obtenga agua caliente.

Lo fascinante es que este pequeño pueblo produce seis veces la energía que consume. Por esta razón algunas compañías como Siemens han buscado colaborar con los vecinos y así aprovechar la energía que producen, ya que de no utilizarse acaba siendo desperdiciada. Por ejemplo, en 2012 Alemania perdió 385 GWh de energía renovable por no tener tecnología capaz de almacenarla o distribuirla.

A muchos les puede sorprender la organización que tuvieron los habitantes del pueblo para poder tener la eficiencia energética con la que cuentan hoy. Desde 1999, votaron para instalar los paneles solares en todos los edificios públicos, la meta era que para 2020 toda la energía consumida fuera renovable. Esa meta se cumplió en 2012.

Gracias a esta forma de producir energía, el consumidor se convierte en el productor de su propia energía, así el costo por kilovatio es de €0.57 (USD $0.80). Esto fue posible porque se contó con el apoyo de la gente interesada en las energías renovables -en primera instancia, por el desastre de Chernóbil en los 80-. 

Después de la tragedia de Fukushima, el gobierno alemán comenzó a promover el uso de energías verdes. Incluso, el alcalde de Fukushima visitó el pueblo de Wildpoldsried para conocer la forma en que se abastecen de energía y todavía pueden donarla a los pueblos colindantes.

Además de aprovechar el sol y el viento, el pueblo tiene una tubería de 4km que lo cruza para transportar combustible que se genera en una planta de biogás. Con 70 vacas, las cantidades de estiércol son suficientes como para producir gas, junto con el maíz que se cultiva en la misma localidad, y que sirven para generar electricidad. Con el calor residual, pueden calentar el agua de sus hogares. 

Cuando su capacidad de abastecimiento se superó, Siemens y un par de universidades participaron en el diseño de una red para monitorear la distribución de energía. Todo esto fue posible gracias a la organización ciudadana y el aporte de ideas. Es hora de "generar" esa energía verde en nuestro país y en nuestro pueblo. 

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