Rally Dakar 2018: Ricardo Neme el único Tucumano en carrera.



Se trata de un hombre práctico, emprendedor, con una visión ejecutiva. Será él, Ricardo Neme, el único representante que tendrá Tucumán en el mítico Rally Dakar, cuya edición 2018 se iniciará el 6 de enero en Lima (Perú) y finalizará en Córdoba el 20 del mismo mes. A 79 días de empezar a darle forma final al sueño de niño, el piloto cuenta detalles de su preparación y la del equipo.

- ¿Cuál es la base sustentable de lo que vas a hacer?

- Esto en lo que estoy metido es una empresa. Correr un Dakar no es una cosa simple, como pagar una inscripción, armar un bolso e irse a competir. Aquí hay que organizar toda una logística; prepararse física y mentalmente con mucha anticipación; alistar la infraestructura necesaria para poder correr, tanto en lo referido al medio mecánico como al equipo de asistencia; preparar un presupuesto, entre otras cosas. Y el tiempo que resta para que largue la carrera tendrá que ser aprovechado para resolver las cosas que faltan. Las cosas están bien encaminadas, pero necesitan ser cerradas.

- Dijiste que armaste un empresa para correr, ¿cuáles serían sus características?

- Es una empresa sin fines de lucro. Por lo tanto, el éxito o el fracaso no se va a medir por un balance económico, aunque sí habría que cerrarlo porque de lo contrario, como cualquier empresa, puede llegar a tener problemas. En el Dakar, hay etapas para el éxito. Y son varias. La primera fue haberse podido inscribir y que la organización me haya aceptado. El segundo será cuando esté en Lima, en la rampa de largada; llegar allí ya será otro triunfo. Hay que atravesar más de 3.000 kilómetros de caminos complejos, de aduanas, de trámites, pasando ciudades desconocidas. Y esto, trasladando al grupo de trabajo, a la camioneta, al equipo mecánico, al camión. Y que todo llegue bien al día de salida. Otro éxito será estar en competencia. Luego, superar etapa a etapa.

- ¿Qué sería un fracaso?

- El fracaso no está contemplado, no es una opción. El objetivo es que, cada vez que haya una dificultad, que parezca impedir llegar al final de la carrera, la vamos a resolver.

- ¿En qué pilares se asienta este proyecto?

- Hay un gran soporte en lo anímico, en lo personal. Todo este desafío requiere de una gran entrega, por lo que requiere apoyo. También de una gran disponibilidad de tiempo, que uno se lo saca, por caso, a la familia. Ella es la que da aliento, cobijo, sobre todo en momentos de incertidumbre. Otro pilar es el equipo deportivo, el Neme Racing Team, que está conformado por un gran grupo de personas. Y está el equipo de base, con el que yo trabajo en la empresa. La otra instancia de apoyo, el factor económico y anímico, lo brindan los sponsors. Finalmente está el público, los amigos, hasta la gente desconocida, que alienta de tiempo completo.

- ¿Ya se te cayeron las fichas de que vas a correr un Dakar?

- Sí, y fue en varias etapas. La primera fue cuando, charlando en el equipo, tomamos la determinación de correr. Esto tuvo que ver con haber cerrado un porcentaje del presupuesto necesario. Fue un momento que se dio naturalmente. Después de eso, hubo que ponerse en “modo carrera”, para que todo lo que se vaya haciendo tienda a la concreción del objetivo. Otras fichas cayeron desde lo emocional, como cuando recibí la carta de la Amaury Sport Organisation con la aceptación de mi inscripción, diciéndome que ya era competidor Dakar. Fue entonces cuando tomé una cabal conciencia de lo que estaba por hacer. Otra etapa fue cuando llegó material de ASO, con instructivos, merchandising, que daban cuenta de que estaba adentro. Otra ficha fuerte cayó cuando vi publicado en las redes oficiales de la organización mi nombre, mi foto, mis datos, junto a los detalles de las estrellas con que cuenta la carrera, como Stéphane Peterhansel.

- ¿Qué cosas son imprescindibles para correr?

- Está lo fáctico, como el dinero, pero no necesariamente hay que tener, sino conseguir. Para ello, uno tiene que hacer algo que sea vendible, algo qué ofrecer a quien te va a apoyar. Hace falta tener un medio mecánico, también un equipo de gente que se comprometa con el proyecto y se sume al objetivo y lo cumpla. Una preparación física y mental es clave. Pero también hay elementos más subjetivos, como la convicción, es saber lo que hay que hacer e ir para adelante, para lograr la meta, sin cuestionarse si se está o no en el camino.

- ¿Sentís que sos un elegido por estar cerca de concretar una meta de toda la vida?

- Me siento bendecido. Y orgulloso por lo que voy a hacer. Uno puede tener un camino, pero después hay que recorrerlo, y hay que hacer lo que haga falta para llegar al final. Aún falta mucho para llegar al final de este proyecto. Estar aquí implica que algunas cosas se han hecho bien, y que el esfuerzo se está haciendo. Hay que soñar, y soñar mucho. Y muchas veces despierto.

Un equipo humilde, pero con muchas ganas

El equipo que acompañará a Ricardo Neme es pequeño, humilde, pero con dos elementos fundamentales: experiencia y actitud. “Con Ariel Isola y su gente venimos compitiendo en el Campeonato Argentino de Navegación y junto a ellos ganamos un campeonato. Tiene mucha experiencia y fundamentalmente muchas ganas y perseverancia”, dijo el piloto que tiene confianza plena en el grupo para un desafío importante, quizás el más grande de su carrera. “Son carreras de dificultades y hay que vencerlas. Para eso hace falta un equipo de gente, que no vea el fracaso como una opción”, agregó.

Un navegante con experiencia

Su compañero en la travesía será Ramiro Corvalán, nacido en San Luis hace 36 años. Neme lo eligió como navegante para esta oportunidad. Se conocieron corriendo el torneo de Canav y el año pasado disputaron el campeonato cada uno por su cuenta hasta la última carrera. “Es una gran persona y sobre todo tiene mucha experiencia en competición tanto como piloto y como navegante. Además, sabe mucho de mecánica, lo que implica una ventaja enorme para resolver problemas en carrera. Nunca corrimos juntos, pero vamos a hacer algunas pruebas”, aseguró Neme.

Tiene todas las comodidades

El camión que trasladará al equipo es un Volvo 6x4 alquilado en Chile. Es un vehículo taller, con espacio para repuestos y cabina dormitorio; con anterioridad, ya participó como asistencia en el Dakar y viene con un chofer que se integrará al equipo del Neme Racing Team. “Impacta a la vista. Lleva herramientas, compresores, mesa de trabajo, luces propias porque es autónomo y tiene su propio generador eléctrico. Además, cuenta con espacio para todos los repuestos y las cubiertas que se van a llevar, que serán entre seis y ocho juegos”, detalló el piloto tucumano.

Una camioneta confiable

La camioneta está basada en una Toyota SW4 modelo 2009 y fue confeccionado por la familia Jatón. De la original tiene muy poco. Fue desarmada por entero, carrocería por un lado y chasis por otro. Se dividió la cabina para que sólo quede el lugar para piloto y navegante, para contar con un mejor acondicionamiento y estén separados de la parte mecánica de atrás, donde están un tanque de 300 litros, los gatos hidráulicos, los compresores, las cubiertas de auxilio, las palas, las planchas. El motor es original pero está modificado en su electrónica (tiene 215/220 HP). Tiene un turbo de mayor presión, con un escape de competición. La caja se ha cambiado por una de seis velocidades, que tiene relaciones más cortas. La trasmisión trasera, se cambió completamente el eje trasero, con uno de una camioneta de mayor potencia, con discos de frenos en las ruedas traseras. Cuenta con amortiguadores presurizados, que permiten recorrer caminos absolutamente destruidos a ritmo de carrera, sin que el vehículo se desestabilice.

Fuente: La Gaceta. 

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